Pacto Nacional por la Paz

En la última etapa del largo camino para terminar la guerra y construir la paz en Colombia, el gobierno nacional y las FARC han concertado y desarrollado una mesa de diálogo y negociación en la cual se han construido importantes coincidencias; y los reiterados anuncios de las partes indican que estamos prontos al inicio de negociaciones con el ELN. Llegar a un acuerdo para la terminación del conflicto armado entre el gobierno y esas guerrillas es la expectativa de la inmensa mayoría de colombianos y colombianas.

 

Convocatoria a la construcción de un Pacto Nacional

por la Paz

 

Quienes firmamos el presente Llamado y Compromiso nos convocamos y convocamos al país entero a construir un Pacto Nacional por la Paz.

En la última etapa del largo camino para terminar la guerra y construir la paz en Colombia, el gobierno nacional y las FARC han concertado y desarrollado una mesa de diálogo y negociación en la cual se han construido importantes coincidencias; y los reiterados anuncios de las partes indican que estamos prontos al inicio de negociaciones con el ELN. Llegar a un acuerdo para la terminación del conflicto armado entre el gobierno y esas guerrillas es la expectativa de la inmensa mayoría de colombianos y colombianas.

Así como el gobierno y las insurgencias tienen la responsabilidad histórica de llegar a un acuerdo final, los ciudadanos y la sociedad en su conjunto tenemos la responsabilidad de rodear tal iniciativa, de exigirle a las partes permanecer en la mesa de diálogos hasta la firma de un acuerdo y de trabajar en la preparación de las condiciones para la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz integral y duradera.

Las negociaciones entre los actores armados para la terminación del conflicto crean condiciones propicias para que la sociedad pueda participar en la transformación de los factores estructurales relacionados con la disputa violenta por el poder. Es tarea de la sociedad en su conjunto asumir este momento para construir los cimientos de la paz integral, que hagan creíble el no retorno a la guerra.

El Pacto Nacional por la Paz es un ejercicio que busca fundamentalmente la adopción de consensos y acuerdos políticos firmes y duraderos entre actores de la sociedad colombiana, sobre los temas estructurales asociados al conflicto armado interno, de modo que se prefiguren las bases de una sólida democracia y de formas superiores de convivencia.

El Pacto Nacional por la Paz requiere y propicia una expresión social muy amplia con iniciativa ética y política capaz de inclinar el curso de los acontecimientos a favor de la paz, ayudar a subsanar las debilidades y crisis propias de la mesa de negociaciones y asumir la transición hacia una democracia auténtica, justa y equitativa. Es preciso que la paz sea política de Estado y los debates partidarios, en los medios y entre la ciudadanía, superen la contradicción entre paz negociada y guerra, y se concentren en los contenidos sustanciales de la paz tales como la profundización y ampliación de la democracia y la vida digna para todas las colombianas y los colombianos.

¿Quiénes lo construiremos?

 

Quienes tomamos esta iniciativa somos actores de la sociedad civil y de la sociedad política con el pleno interés y la total voluntad de contribuir a la terminación del conflicto interno armado. Queremos hacerlo mediante el diálogo tripartito Estado-Insurgencia-Sociedad para comprometernos con el proceso de construcción de la paz integral, estable y duradera.

 

El Pacto Nacional por la Paz convoca a todos los sectores sociales del país; a las organizaciones comunitarias y movimientos sociales, a los sindicatos, a los gremios empresariales y a los empresarios, a los partidos políticos, a las comunidades académicas, a periodistas y generadores de opinión, a los pueblos indígenas y afrodescendiente, a iglesias, a ciudadanos y ciudadanas no organizadas, a organizaciones de jóvenes y estudiantes, a las organizaciones de mujeres, a los grupos y procesos de niños y niñas.

 

 

 

¿Cómo construir

el Pacto?

 

Con la participación de todos los actores y sujetos mencionados. En consonancia con el espíritu de un Pacto Nacional por la Paz, debemos apoyarnos en metodologías concertadas entre los actores, flexibles y participativas, y en las prácticas pedagógicas existentes en los ámbitos social e institucional.

El horizonte es construir el Pacto a partir de pactos regionales y sectoriales simultáneos. Dichos pactos pueden tener múltiples modalidades: mesas de diálogo, conversatorios, talleres, seminarios, constituyentes locales, asambleas, convenciones o congresos.

Una vez aceptadas las premisas planteadas como ejes articuladores del Pacto, se propone la siguiente ruta:

 

  •  Las organizaciones y personas comprometidas incluyen el Pacto Nacional de Paz en sus agendas institucional, política, de interlocución y de incidencia. Lo anterior implica la construcción de pactos bilaterales, sectoriales, locales/regionales en sus acciones cotidianas.

  • Se conforma una Comisión Nacional Impulsora de, al menos, 50 personas.

  • La Comisión Nacional Impulsora desarrollará una pedagogía para la paz y la reconciliación con metodologías participativas y actividades complementarias con la intención de pasar de la aproximación y el intercambio a la concertación de pactos.

  • Tales acuerdos se consolidan y legitiman en los escenarios locales y regionales, y en las múltiples expresiones de la sociedad civil y la sociedad política.

  • Se conforma una Comisión Sistematizadora que recoja y retroalimente los pactos locales, regionales y sectoriales con el objetivo de estructurar la propuesta de Pacto Nacional por la Paz.

  • En julio de 2014 quedará listo el Pacto Nacional por la Paz y el 7 de agosto de 2014 se entregará al país y al próximo Presidente de la República como un Mandato Ciudadano para hacer de la paz una política de Estado.

 

Bogotá, Marzo de 2014.